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En la campaña presidencial de 2007 en Estados Unidos, el equipo de Obama lanzó la página web Fight the Smears para combatir los rumores que casi a diario aparecían sobre el candidato. El 15 de julio de 2015, Manuela Carmena, nueva alcaldesa de Madrid, lanza Versión Original, una herramienta a disposición de todos los miembros del ayuntamiento para desmentir o aclarar las informaciones que a diario se publican en los medios. El lanzamiento se convierte en Trending Topic e Inmediatamente se desata la polémica. Pero, ¿por qué?

En este post, recogemos los argumentos a favor y en contra de una medida que parece no ha dejado indiferente a nadie.

Versión original

EN CONTRA

Además de los partidos políticos de la oposición (opiniones que preferimos no recoger en este post), la campaña en contra ha estado liderada por los editoriales de los principales periódicos y las asociaciones de periodistas como la FAPE o la APM. Censura, presión, ataque, son algunos de los términos más compartidos.

El editorial de El País del pasado 15 de julio aseguraba “Nada que oponer a que se creen portales para informar de la actividad institucional o dar su visión sobre ella, pero no se puede hacer con el objetivo de rectificar las informaciones periodísticas, cuyo ejercicio está regulado a través de cauces jurídicos”.

El diario El Mundo iba más allá y calificaba a Versión Original como una intolerable herramienta de propaganda, presión y desprestigio desde el poder.

Para las asociaciones de profesionales, el problema reside en que este tipo de medidas pueden crear un clima de animadversión hacia los medios y los periodistas y en esta línea se sitúa el comunicado de la APM que pide la inmediata retirada del sitio web.

A FAVOR

No todos los periodistas están de acuerdo con las asociaciones y encontramos en los medios muchas voces a favor de la iniciativa como la de Carlos Boyero en El País que sentencia: Digo yo que los que mandan tendrán derecho a defenderse si pueden demostrar que lo que se ha publicado sobre ellos es falso.  Al parecer, la libertad de expresión solo es propiedad de este crisol de virtudes llamado periodismo.

Algunas de estas voces coinciden en que no se trata de una medida novedosa sino una forma de actuación similar a las tradicionales notas de rectificación. Esta es la opinión, por ejemplo, de Antonio Casado, colaborador de El Confidencial: “No entiendo el papel de vírgenes ofendidas de mis colegas por la página digital del Ayuntamiento madrileño, cuya función consiste en desmentir, rectificar, matizar, completar noticias de los medios de comunicación que se consideren erróneas, parciales o falsas. O sea, lo de toda la vida en nombre del derecho de rectificación mediante las consabidas notas oficiales.Notas de inserción obligatoria, si se utilizan los cauces legales. En este aso, ni esto, como explica la alcaldesa, Manuela Carmena. Lo cual es de agradecer, pues bastante agobiados están ya los juzgados como para endosarles además las diferencias que se producen a diario entre gobernante y mensajero”.

Luis Arroyo, aunque duda de la eficacia de la medida,  es claro sobre las acusaciones de censura: “Nadie puede hurtar a una institución que realiza también una labor informativa, el derecho a aclarar directamente, sin intermediarios, su posición sobre determinadas cuestiones, y menos aún el derecho a defenderse de informaciones falsas. Es ridículo asociar eso a la censura (que consiste en impedir, precisamente, la publicación de ciertos contenidos) o con el totalitarismo (puesto que el contraste libre de informaciones es una de las características constitutivas de la democracia)”.

Por su parte, César Calderón se pregunta a qué viene tanto lío y basa su defensa en cuatro puntos principales. No se trata de un ataque a la libertad de expresión sino una iniciativa de comunicación institucional en la que un Ayuntamiento se dirige directamente a sus ciudadanos explicando sus acciones y decisiones y respondiendo a lo publicado por terceros. No es novedosa -las notas de prensa con rectificaciones se remontan a la noche de los tiempos, no es brillante -de hecho, la web es bastante fea-, y sobre todo, ni es siquiera original: Obama ya lo hizo antes.

Javier Pérez de Albéniz, va un paso más allá y afirma que lo único que ve tras la iniciativa de Carmena es mal periodismo desenmascarado. En esta línea se sitúa también Enrique Dans que asegura que lo preocupante no es la creación de Madrid VO sino “las reacciones de algunos medios, periodistas y asociaciones. Indican y ponen de manifiesto mucho más de lo que parece”.

También asociaciones de periodistas como la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información a través de su presidenta Virginia Pérez Alonso han defendido la nueva web de Carmena al considerar que a mayor pluralidad informativa, mayor riqueza democrática aunque, en opinión de la periodista, no será esta web la que “vaya a garantizar la veracidad de los contenidos que finalmente reciban los ciudadanos”.

Comunicación Corporativa y periodismo

¿Es nueva la polémica? Quizá, simplemente, sea una evolución del debate que ha existido siempre sobre la relación entre comunicación corporativa y periodismo. Una relación que, inevitablemente, ha ido cambiando a lo largo de los años como también evolucionaban ambas profesiones. De esta relación hablamos ya en los inicios del blog a raíz del paper de Iván Pino y Mario Tascón  Periodismo de marca y reputación corporativa que puede ser interesante recuperar a la luz de este debate.

Queremos enriquecer el debate con vuestras opiniones. ¿Qué piensas sobre versión original? ¿Censura o evolución necesaria de la comunicación institucional? Puedes dejar tu comentario en el blog o compartir tus ideas en twitter con el hashtag #versionoriginal.

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